Una Cultura Sustentable

19 de Octubre de 2011

 

UNA CULTURA “DESCARTABLE”

 

 

La mayoría de los productos que forman parte de nuestro consumo diario vienen  envueltos o envasados y  no se  reinsertan en el medio sino que vuelven a él contaminándolo. Bandejas de espuma plast, bolsas de nylon, envases plásticos con gran variedad de formas- tamaños -colores, latas, botellas de vidrio, guantes, cubiertas de autos, baterías, pilas,  juguetes, trozos de electrodomésticos y un sinfín de elementos que permanecen en nuestro ambiente cientos y hasta miles de años sin degradarse.

 

Los parámetros socio-culturales actuales fomentan y alimentan  lo que yo denomino: “cultura descartable”. Una cultura en la que los cambios vertiginosos forman parte de nuestra vida cotidiana, sin asombrarnos,  pasando  frente a nosotros miles de artículos que pronto son sustituidos  por otros deslumbrantes productos, y aquellos “viejos” artículos ¿adónde van a parar?  También cambia muy rápido nuestra forma de pensar,  la forma amable y correcta de hablar que sustituimos por términos importados de otros idiomas que ni siquiera entendemos, se modifican  los valores familiares que nos enseñaron nuestros abuelos, y  la vida nos pasa por delante como una película en cámara rápida, y todo se convierte prontamente en “viejo”, “out”,  o  “pasado de moda”.

 

Todos somos parte de esa “cultura descartable” y podemos tomar distintas posturas frente a ella, por un lado  permanecer pasivos sumándonos  al torbellino de cambios y al consumo  desmedido,  por otro lado “parar” y considerar  gran variedad  de alternativas, ya que todos podemos contribuir con pequeñas pero muy valiosas acciones que seguramente cambiarán nuestra vida y la de nuestros hijos

  • Caminar en lugar de usar el auto, o usar  una bicicleta como medio de transporte
  • Comer alimentos cultivados a nivel local, es mejor para la salud
  • Plantar al menos un árbol
  • Revisar todos las canillas de la casa para que no goteen
  • Usar lámparas de iluminación de bajo consumo
  • Denunciar atentados contra el medio natural (basurales, tala, contaminación del agua, etc.)
  • Aprender del  mundo natural: nombres de aves, árboles, plantas, insectos u otros
  • Estar atentos con la basura tecnológica; los aparatos electrónicos contienen sustancias peligrosas
  • Comprar muebles duraderos,  también podemos reciclar alguno
  • Si tenemos jardín, instalar riego por goteo. Elaborar nuestro propio abono (compost) con los restos orgánicos, y cuidar mucho el uso de plaguicidas y fertilizantes químicos.
  • Cartas sin papel, acostumbrarnos a usar la tecnología como los e-mails nos ayuda a usar menos papel
  • Usar papel reciclado
  • Elegir un ocio menos consumista. No dejar que la obsesión por comprar nos condicione y se convierta en protagonista de nuestro tiempo libre
  • Buscar el silencio, al menos algunas horas al día para escapar de la contaminación sonora
  •  Avisar de roturas en la red de servicios de agua potable para evitar que se pierda agua dulce
  • Cuando vayamos de compras, no olvidemos llevar nuestra propia bolsa, o carrito. Las bolsas de plástico pueden tardar cientos de años en descomponerse
  • Reducir  envoltorios y así evitar llevarse a casa esas bandejas blancas cada vez más habituales en el súper
  • Antes de comprar, reutilice. Un poco de imaginación y podemos ahorrarle muchos disgustos a la Tierra (y al bolsillo)
  • Somos muy críticos con la fast-food (comida rápida); pues lo mismo debemos hacer con la fast-fashion (moda rápida), prendas de usar y tirar que apenas duran una temporada
  • Fomentar la buena convivencia con familiares, vecinos y en el ámbito laboral
  • Apostar por la vida simple, consumir menos, pensar  más
  • ¡Ser feliz! Sonreír  más y disgustarnos menos

 

"Pensar y construir un futuro mejor para nosotros y los demás depende de las decisiones que tomemos día a día"

 

Mariela Delbono



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